¿A qué edad se debe empezar a competir? ¿Es bueno exigir en edades tempranas? 6


La competición si o la competición no en edades infantiles es un gran debate en el deporte Mundial e incluso me atrevería a afirmar que hay tantos modelos como países, escuelas o incluso como unidades familiares. Es un tema en el que es difícil de ponerse de acuerdo y en el que cada técnico tiene su particular visión, su propia experiencia y la experiencia de la puesta en práctica en su Centro Deportivo.

La mía como deportista profesional de vela, ahora Directora Deportiva del Club Nàutic el Masnou y apasionada a muchos otros más deportes, la tengo bastante clara.

El niño debe ser un niño y debe desarrollar sus primeras habilidades desde sus primeros pasos hasta los seis o siete años. Hasta esa edad el niño/a descubre su cuerpo y se debe fomentar ejercicios básicos de psicomotricidad e introducir los primeros retos de coordinación. De los 4 a los 6 los niños son capaces de bajar pistas de esquí en pocas sesiones de formación pero menos capaces en deportes de coordinación.

A partir de los 6 años, siempre evidentemente hay particularidades, el niño/a empieza a desarrollar mejores aptitudes. Es una buena edad para empezar a descubrir el deporte como disciplina y empezar a entender las reglas del juego.

Y la edad mágica, según mi propia experiencia y seguramente coincidente con otros profesionales, empieza a partir de los 8 años. Es aquí donde el niño/a está más formado físicamente y empieza a tener suficiente capacidad de entendimiento y concentración para lo que se le exige en el deporte. A esta edad los niños pueden empezar a competir pero, personalmente, siempre como un proceso más de su formación como personas. Es aquí, partir de los 8 años, donde los valores que le trasmitamos van a ir arraigándose con fuerza.

Para mi en esta fase es importante hablarles de la victoria y la derrota como dos posibilidades del juego sin más transcendencia, del fair play como principio fundamental y del trabajo en equipo en los juegos de equipo. Entre los 8 y los 10 la competición debe ser un juego “de niños/as”.

A los 10-12 años ya se les puede introducir otras premisas como el esfuerzo, el compromiso y se puede trabajar técnica y estrategias de competición. Nunca, y hasta prácticamente los 15 años, la competición y los resultados deben tener más de 10% en el global de la actividad de los niños/as, aunque las victorias siempre sean el objetivo soñado por ellos/as.

A partir de los 15 años es donde se empieza a sembrar algunas bases del futuro del deportista y donde más transcendencia adquiere el ritmo de trabajo de los entrenamientos y el tipo de centro o las líneas básicas del Club o Centro deportivo. La competición ya forma una parte importante de la planificación de actividades del pre-adolescente.

Personalmente y aunque algunos modelos, como el de algunos centros Chinos u otros, apuesten por modelos de exigencia total en edades infantiles, mi visión es nunca forzar al niño/a y plantear la competición como un juego. A partir de los 15 y ya en edades junior se puede empezar a trabajar modelos de exigencia más competitiva si el niño/a responde positivamente y siempre con ilusión.


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