Alimentos funcionales. II 2


Hola a todos, seguimos hablando de funcionalidad. Os acordáis que la entrada pasada hacía referencia a los pre y probióticos? Pues vamos a ello: 

La leche fermentada: Mejor hablar de probióticos, prebióticos y simbióticos?

Sin duda, no es correcto hablar de nueva estrategia en materia de nutrición al referirnos a estos productos. Ya Hipócrates (maestro en casi todo….) afirmaba “el queso no completamente hecho produce fermentación del alimento sólido y de lo que está crudo y sin digerir, ya que favorece la producción de humores depuradores en la tripa”

Los probióticos son microorganismos vivos que tras su ingesta ejercen beneficios para la salud que no tienen que ver con un efecto nutritivo. Las bacterias con actividad probiótica son en general lactobacilos y bifidobacterias, ciertas clases de Escherichia y otros organismos no bacterianos como el Sacaromices boulardii.

Los prebióticos son sustancias de origen vegetal que incorporadas a la dieta, llegan al intestino, y pueden servir de sustrato, y por lo tanto de promotores del crecimiento, a las bacterias allí presentes. Los más eficaces son los fructooligosacáridos (FOS), seguidos de la oligofructosa y de la maltodextrina. Todos ellos se encuentran presentes en alimentos como la cebolla, el trigo, los plátanos, la miel y el ajo. También se pueden sintetizar artificialmente desde la sucrosa, tal y como se realiza en los preparados comerciales hidrocarbonados tan eficaces en la población deportista como suplemento energético.

Por lo tanto, el balance ecológico de la flora intestinal puede ser manipulado mediante la ingesta de probióticos o con la de sustancias que favorezcan el crecimiento de los probióticos (prebióticos) o con ambos a la vez (simbióticos).

La eficacia terapéutica de los probióticos se debe a su capacidad de fijarse a los enterocitos, lo que les permite realizar un antagonismo competitivo con gérmenes patógenos y desplazarlos.

Por otro lado, los probióticos se fijan a receptores de membrana que activan la producción de citokinas.

Todo esto condiciona que sean capaces de alterar la flora intestinal, produciendo ácido láctico, bacteriocinas y péptidos antimicrobianos activos frente a patógenos como el E. coli, Estreptococcus, clostridium, bacteroides y salmonella.

Por lo revisado y leído, hay razones más que fundadas para pensar que con probióticos se podrá llevar a cabo una estrategia de interferencia para tratar infecciones producidas por gérmenes que hayan generado resistencias a antibióticos, en pacientes imnunodeprimidos o en el paciente crítico.

Mientras tanto, deberemos de esperar a la nueva entrada que hagamos en el blog para ver cuáles con las indicaciones, las dosis y fundamentalmente: LA EVIDENCIA CIENTÍFICA que hay de la eficacia de estos productos.

Por lo tanto, estad atentos que en el próximo enlace hablaremos de dosis y pautas de tratamiento… Ah! y de efectos colaterales. Hasta entonces como siempre: Buen entreno!!


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2 ideas sobre “Alimentos funcionales. II

  • J.F. Marcos

    Toda la información científica sobre los nutrientes es un hecho interesante para quienes estén interesados en conocer la forma correcta de alimentarse.

  • Médicos CR

    Muy interesante el tema. Siempre es bueno recordar a Hipócrates, quien a pesar de vivir hace tanto tiempo atrás, sabía tanto y más que muchísimos científicos de hoy día. Excelente blog, enhorabuena…!