La cafeína y la L-Carnitina como sustancias lipolíticas (I) 4


Cafeína

La cafeína es una sustancia que se encuentra en las hojas, frutos y semillas de varias plantas. Las principales fuentes dietéticas de cafeína, como té, café, chocolate y refrescos de cola, normalmente proporcionan 30-100 mg de cafeína por ración, mientras que algunos medicamentos no preceptivos contienen 100-200 mg de cafeína por tableta. La reciente introducción de cafeína (o guaraná) a las «bebidas energéticas», productos de confitería y alimentos para deportistas, ha aumentado las oportunidades para que los atletas consuman cafeína, ya sea como parte de su dieta cotidiana o para un uso específico como una ayuda ergogénica.

El 01 de enero 2004, la cafeína fue retirada de la Lista de sustancias prohibidas de la WADA, permitiendo a los atletas que compiten en deportes que cumplen con el código de la AMA, consumir cafeína dentro de su dieta habitual o con fines específicos de rendimiento, sin temor a sanciones.

La cafeína realiza múltiples acciones en diferentes tejidos del cuerpo. Presenta importante variabilidad individual y estas variaciones pueden ser tanto sobre los efectos positivos como en los indeseables

Entre sus acciones se incluye la movilización de la grasa del tejido adiposo y la célula muscular. En principio, el efecto se manifiesta entre una y dos horas post- ingesta, pero sus efectos a este nivel son muy pobres. Es adecuado desde aquí hacer una breve reseña de la interpretación de este tópico sobre la suplementación con cafeína.

Se ha dado por hecho que la cafeína mejora el rendimiento de resistencia, promoviendo un incremento en la utilización de grasa como combustible para el músculo durante el ejercicio, permitiendo así el ahorro de glucógeno y retrasando de esta forma la aparición de fatiga. Sin embargo, los estudios muestran que el efecto de la cafeína en el “ahorro de glucógeno” durante el ejercicio submáximo es de corta duración e inconsistente y además no todos los deportistas responden de esta manera. Por lo tanto, no justificaría el aumento de la capacidad de ejercicio y el rendimiento visto en competiciones y/o entrenamientos prolongados.

Otro aspecto muy distinto es el incremento del rendimiento deportivo utilizándola antes y/o durante el ejercicio de resistencia o deporte interválico, incluyendo los deportes de equipo, como ayuda a tolerar la fatiga del entrenamiento o de la competición, así como antes del ejercicio de gran intensidad, igualmente como ayuda a tolerar la fatiga del entrenamiento o de la competición, pero, insisto, nunca como consecuencia de su escaso efecto lipolítico.

Un aspecto a tener en cuenta es la elevada absorción de la cafeína por vía cutánea, alcanzándose rangos de absorción en torno a 2,24 mgrs/cm (cantidades, éstas bastante considerables). De manera que la gran mayoría de las fórmulas galénicas en preparados contra la celulitis u otros acúmulos localizados de grasa que contienen en su composición cafeína, van a absorberse bastante bien y si además están vehiculizados en fosfolípidos en orden a incrementar la absorción, ésta va a ser adecuada, pero no va a mejorar el escaso y potencial efecto lipolítico y menos si no se practica ejercicio físico. Esto es, no va a tener apenas eficacia durante el descanso nocturno.

Hacemos este apunte para evitar efectos indeseables secundarios a la correcta absorción de la cafeína, incluso en administración tópica (insomnio, irritabilidad, nerviosismo, aumento discreto de la frecuencia cardíaca etc…)

Sigue leyendo  mi siguiente artículo sobre La Cafeína y la L-Carnitina


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

4 Comentarios en “La cafeína y la L-Carnitina como sustancias lipolíticas (I)