Las bondades del ayuno intermitente (I)


En un artículo escrito hace ya algún tiempo por Krista Varady y K Hellerstein y publicado en el American Journal of Clinical Nutrition se debaten las bondades del ayuno intermitente. Tanto la restricción calórica como el ayuno intermitente representan dos formas diferentes de restricción dietética.

Existen algunos estudios sobre restricción calórica en animales mediante ayuno intermitente que han constatado la reducción en la aparición de diabetes, así como una disminución de los niveles de glucosa en ayunas y de las concentraciones de insulina. Por otra parte, los estudios realizados en seres humanos hasta la fecha indican que el ayuno intermitente permite una mayor captación de glucosa mediada por insulina, pero no se ha observado por el momento ningún efecto sobre los niveles de glucosa en ayunas o sobre las concentraciones de insulina.

Por lo que respecta al riesgo de enfermedad cardiovascular, los estudios en animales muestran que el ayuno intermitente reduce los niveles de colesterol total y los de triglicéridos, así como la frecuencia, y a su vez disminuye la presión arterial y mejora la respuesta cardíaca frente a la isquemia o infarto agudo de infarto de miocardio. En seres humanos se dispone de menos estudios, pero los datos hasta la fecha sugieren un incremento de la concentración de colesterol HDL (el colesterol “bueno”) y una reducción de de triglicéridos (grasas), si bien no se han obtenido datos sobre una posible reducción de la presión arterial. En cuanto al riesgo de cáncer, aunque no se han obtenido resultados positivos en humanos hasta la fecha, los estudios realizados en animales han observado una reducción del riesgo de ciertos tumores como el linfoma.

La restricción calórica se define como una reducción en el consumo de energía sin llegar a la desnutrición, y se ha comprobado en múltiples estudios que aumenta la esperanza de vida, mejora algunos parámetros fisiológicos del organismo y reduce el riesgo metabólico y otros factores de enfermedad crónica en varias especies de mamíferos. Los regímenes mediante restricción calórica consisten en la reducción de la ingesta de alimentos al 60-85% de las necesidades energéticas diarias.

Existe una alternativa a la restricción calórica tradicional, que consiste en un régimen dietético de días de ayuno alternantes, conocido como ayuno intermitente. El ayuno intermitente en general implica una restricción casi total (es decir, un “día de ayuno”). Los períodos de ayuno son típicamente de 1 día cada uno, pero pueden variar. Generalmente, este día de ayuno suele ir precedido de un “festín” (incremento ad libitum de la ingesta) el día previo, ya que un punto clave sobre el enfoque del ayuno intermitente es que la ingesta total de calorías no debe limitarse, sino que lo único que varía sería la frecuencia con la que consumimos estos alimentos. En otras palabras, no se trata de reducir el número total global de calorías ingeridas, sino de que durante un período (generalmente de 24 horas) el cuerpo pueda experimentar una disminución significativa de la ingesta de alimentos. Por tanto, los beneficios del sistema no disminuyen si durante los días previos y posteriores al ayuno ingerimos un poco “de más” (si bien esto no es completamente necesario, y depende de factores individuales como la constitución corporal, la presencia de sobrepeso, etc).

Link al artículo original (acceso gratuito)

http://www.ajcn.org/cgi/content/full/86/1/7

Aviso: Éste artículo médico debate temas de alimentación que no se deben poner a la práctica sin un asesoramiento y control médico o de un especialista en nutrición.

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